Continuemos preparando esas cuestiones que nos podemos encontrar en una entrevista de selección.
Muy frecuente y con muchos mitos sobre la respuesta esperada es ¿Cuáles son tus virtudes y tus puntos débiles (o de mejora)? Reflexiona sobre la respuesta antes de la entrevista. Busca dentro de ti esas dos o tres virtudes que te definen como un buen profesional, y no olvides que siempre hay aspectos de nosotros mismos que son mejorables, pero no cites más de dos.
En la misma línea de la anterior te pueden pedir que respondas sobre tu candidatura: ¿Qué te predispone a ser el candidato idóneo? ¿Qué valor añadido tendría para nuestra empresa contar con tu presencia? En este sentido, es bueno que previamente analices tu motivación real por acceder al puesto y tu adecuación o encaje en el mismo. ¿Qué he hecho anteriormente que me pueda ayudar a realizar correctamente ese trabajo?
En cuanto a tus expectativas pueden pedirte que hagas predicciones de futuro como ¿En qué posición laboral te gustaría estar a medio plazo? Se realista, analiza tus posibilidades más cercanas a la realidad, pero no ocultes tus deseos de mejora.
Respecto a la experiencia laboral previa, ¿Qué puestos de trabajo has desempeñado? No escondas nada, transmite tú espíritu de superación aunque los primeros empleos hayan sido de menor índole.
Ahondando en aquel o aquellos de mayor relevancia para el entrevistador, te puede pedir que entres en detalle mediante cuestiones del tipo ¿Qué relación tenías con tu superior inmediato? ¿Cómo estaba organizado el día a día? Procura hacer una exposición clara, ordenada, y sobre todo no olvides no criticar a nadie, mejor se positivo y procura resaltar las virtudes de lo vivido y todo lo que eso te haya enseñado.
De momento hay mucho que trabajar a nivel personal, pero aún quedan unas cuantas cuestiones más que comentar en próximos artículos. Síguenos.
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